Visita a las zonas rurales de Azla y Amsa (Marruecos)

El equipo de HfA55 ha visitado las zonas rurales de Azla y Amsa junto con sus alcaldes y diputados para una intervención sanitaria y elaborar la ruta de trabajo para estas regiones.

En Marruecos todavía una parte significativa de la población no accede a servicios de salud, sobretodo los residentes en zonas rurales o de orografía complicada como en las altas montañas. Existe un gran número de aldeas a las que no llegan las carreteras y algunas son de difícil acceso, incluso a pie. El 31% de la población rural está a más de 10 km de un centro de salud.

Las poblaciones más grandes tienen centros de salud, que atienden a las aldeas de alrededor, pero no tienen recursos materiales ni humanos adecuados, los medicamentos son demasiado costosos en un país donde al menos el 66% de la población activa tiene empleos precarios. La diferencia de medios entre unas zonas y otras suele ser muy grande.

La desigualdad define el sistema sanitario marroquí, para las personas de estas aldeas acceder a la atención sanitaria es una carrera de obstáculos, hablamos de poblaciones que a menudo deben caminar varias horas hasta poder acceder a algún medio de transporte informal que les posibilite finalmente llegar al centro de salud más próximo, y eso, claro está, si pueden permitirse el transporte. Luego suelen encontrar otro tipo de obstáculos, como la falta de personal sanitario o de medicamentos, lo que hace que en situaciones de emergencia no se reciba tratamiento, lo que causa muchas muertes evitables.

En este contexto es donde peor lo pasan dos sectores de población especialmente vulnerables en Marruecos: las mujeres y los niños. Las complicaciones en el embarazo y en el parto son la principal causa de muerte para las mujeres de entre 15 y 49 años. Son muchas las que no logran llegar a un centro de salud a tiempo y se ven dando a luz en su propia casa e incluso por el camino, afirma Nour Mouati Director de HfA55 en Marruecos.

Para HfA55 es prioritario mejorar la gestión de casos fuera de los centros de salud, es decir, en la comunidad, para así reducir la carga de mortalidad infantil. Una solución intermedia, adaptada a la realidad que nos encontramos en terreno y a los recursos disponibles, es formar voluntarios en la comunidad, capaces de reconocer enfermedades en un estadio más temprano.